Nombre: Kane Huyga

Raza: Elfa de las nieves. 

Nacionalidad: Ikaldber. 

Edad (ciclos lunares): 504 (42 años).

Descripción física:

Su piel es muy pálida, debido al frío Reino de las Nieves. Tiene ojos almendrados, de tono azul profundo. Su cabello es blanco puro, largo hasta media espalda. Es de complexión esbelta, atlética y delgada, con estatura bajo la media (1,69 m). Sus labios son algo gruesos y no tiene cicatrices. 

Descripción psicológica:

Huyga es una persona prudente y reservada, con carácter fuerte e independiente, que ha forjado desde su infancia. Posee valores fuertes respecto a la importancia que da a su honor, su familia y su reino, a los que protegerá a toda costa. 

Pese a esto, desde hace años, está consumida por el dolor, la culpa y la tristeza, que, de vez en cuando, enturbian su mente, por sucesos ocurridos durante su estancia en Los Reinos, hace ya tantos ciclos, cuando, en pocas docenas de ciclo, todo cambió. 

Poderes:

 Al igual que su pueblo, posee control sobre el hielo y la nieve, pudiendo moldearlos, moverlos y dominarlos a placer. Además de esto, puede congelar agua en otros estados u crear hielo de la nada, siempre que el ambiente aporte la humedad necesaria.

Familia:

Se crió en Poblado Gélido, desde muy pequeña con la visión de los soldados ikaldbers como mayor rango de honor. Tanto su padre como su madre, de los que no se sabe mucho, fueron soldados bajo el mandato de la corona ikaldber y murieron en las batallas fronterizas contra el Reino Villtur cuando Huyga era joven, pocos años antes de su partida a Los Reinos. 

Cuando tanto ella como su regimiento viajaron al territorio reiniano, como guardia del rey Pertyor, Huyga se sentía muy sola, tras perder lo que había conocido como una familia, hasta que conoció a Calerya. El recelo entre ambos pueblos vecinos fue palpable en sus primeros encuentros, pero ambas acabaron uniéndose más que nunca, hasta crear un vínculo que cambió la vida de la ikaldber. 

Apenas un año después, se casaron en Los Reinos y, ciclos después, descubrieron a dos bebés abandonados a la muerte, huérfanas de la guerra, que acogieron con el Ritual de Sangre, poco antes de la muerte del rey Pertyor, a manos de La Tínala, y de las revueltas contra los ikaldbers, que obligaron tanto a Huyga como a una de sus hijas: Yaka a marchar más allá de las fronteras reinianas, impidiendo regresar jamás.