
Nombre: Lyan Koichtei.
Raza: Elfo común.
Nacionalidad: Aureno.
Edad (en ciclos lunares): 252 (21 años
Descripción física:
Su piel es pálida por naturaleza, pero, tras tantos años en el mar, ha adquirido un leve tono moreno. Tiene los ojos marrones, rasgados, tan oscuros que parecen negros, lleva su cabello azabache muy corto, normalmente despeinado, de modo que queda en punta. Es un muchacho de complexión delgada y atlética, así como de estatura media para su edad (1,70 m). Tiene labios más bien pequeños y delgados, sin cicatrices conocidas.
Descripción psicológica:
Es de carácter amable y alegre por naturaleza, muy extrovertido, que le permite hacer amigos con facilidad. Por otra parte, su actitud normalmente confiada de más le ha hecho pasar muy malos tragos en el pasado, enseñándole cómo dicha habilidad tan bien puede abrir algunas puertas como cerrar otras.
Poderes:
Es un muchacho awtavo, que, tras años como pescador en las Islas Áureas, junto a su padre, encontró su vocación en la navegación, como navegante del Greyash, al igual que como aprendiz de cartógrafo.
Por otra parte, es también un hábil espadachín, autodidacta, que lucha con dos sables, de estilo aureno, que mandó forjar personalmente, y que le recuerdan a su antiguo hogar.
Familia:
Cuando Koichtei no superaba los 60 ciclos lunares de edad (5 años), su madre murió a causa de una extraña enfermedad sin cura conocida, por lo que a su hermano mayor y a él los crió, en la isla aurena de Rucali, su padre: Lawson, un pescador de pocas palabras pero gran corazón, que, además de enseñarles el oficio, les inspiró a conocer nuevos lugares.
Mientras que su hermano permaneció junto a su padre, en el oficio familiar, Koichtei conoció a un grupo de jóvenes que se retrataron como marineros y le ofrecieron la oportunidad de echarse a la mar con ellos, a cambio de una suma considerable de dinero, por lo que el muchacho aceptó.
Sin embargo, poco días después de zarpar, aquellos supuestos marineros revelaron sus verdaderos rostros, descubriéndose así como piratas, que, sin siquiera pensarlo, le robaron a Koichtei todo el dinero y las provisiones que le quedaban, abandonándolo a su suerte en un puerto, donde, por suerte, poco más tarde, Sharel lo encontró y acogió en su tripulación.
