
Nombre: Maen Khyscira.
Raza: Desconocida.
Nacionalidad: Revika.
Edad (ciclos lunares): 312 (26 años).
Descripción física:
Su piel, originalmente pálida, se ha tornado levemente morena, con los años bajo el sol. Tiene los ojos de tono verde amarillento, más bien grandes, aunque algo alargados. Su cabello es largo hasta la cintura, rizado y rubio oscuro. Es de complexión algo atlética y más bien delgada, su estatura es similar a la media (1,72 m). Tiene los labios algo carnosos y gruesos. Pese a que conocemos que debe tener cicatrices, dada su historia, ella nunca ha querido revelar la ubicación de estas.
Descripción psicológica:
Khyscira se presenta como una persona sociable y algo coqueta, siempre con un comentario desenfadado y una sonrisa carismática, pese a que el peso de su historia es algo que jamás dejará de cargar, incapaz de olvidar el dolor que sufrió y el modo en que este la marcó permanentemente, devolviéndole aún hoy en día, en algunos momentos, la sensación de impotencia que tanto la rompió muchas docenas de ciclo atrás.
Poderes:
Khyscira no posee conexión con ninguna fuente elemental, siendo, muy probablemente, sus habilidades sociales y su gran destreza con sus Tessen, o abanicos cortantes, su mayor y más destacable habilidad. Estas armas, fabricadas por Deners y decoradas por ella misma, conforma una parte importante de la vida y personalidad de la joven, que las siente como una extensión de sí misma, no únicamente como un instrumento de defensa.
Familia:
De orígenes revikas, nació y creció en una aldea cercana a la capital, Netoreva, conocida por su ubicación a gran altitud y su comercio portuario.
Sus padres fallecieron a causa de una de las múltiples enfermedades que azotaban la zona, dejando a la pequeña Khyscira a cargo y cuidado de sus parientes cercanos, cuando tenía apenas 96 ciclos lunares (8 años humanos). Estos, que no la apreciaban lo más mínimo, creyendo ver en ella la extrañeza de su madre, la internaron en un colegio, con la esperanza de “reeducarla”.
Sin embargo, apenas cuatro docenas de ciclo después, Khyscira se escapó de aquel lugar, tratando de regresar con sus parientes, sin embargo, estos la trataron como una extraña, insultándola y alejándola, lo que hizo despertar algo en la joven, causado por su ira: una fuerza desconocida, poderosa, pero malévola, anulando sus sentidos y dando paso a algo distinto.
Khyscira despertó al día siguiente junto a los cadáveres de sus parientes, sin recuerdo alguno, pero con las manos ensangrentadas. Aterrorizada, huyó, pero aquello no impidió que la historia de la “Dama Carmesí de Skanzari” se extendiese a lo largo y ancho del territorio, alzándose una numerosa multitud en su contra; allí donde iba la trataban como a un monstruo, pero los trances seguían sucediéndose y Khyscira, sin memoria de ello, seguía acabando con más vidas.
Viajó por la costa escarpada del Territorio Revika hasta un pequeño pueblo, donde creyó estar a salvo, sin embargo, la noche siguiente a su llegada, los aldeanos, al corriente de su leyenda y su rostro, gracias a los carteles de “se busca”, asaltaron su habitación, con antorchas y cuchillos.
Khyscira sufrió todo tipo de maltratos, pero logró, gracias a aquella parte de sí misma no terrenal, escapar del lugar. La multitud enfurecida la persiguió sin descanso, hasta que lograron alcanzarla, poco antes de que la joven pudiese saltar de un acantilado. Ella se resistió, pero la ataron y amordazaron, condenándola a muerte acusada de abominación y múltiples asesinatos.
Al alba, Khysicra fue atada a un poste de madera, en una pequeña roca en medio del mar, por sus captores, demasiado lejos de la costa como para regresar nadando si lograba soltarse.
Las lunas pasaron y la joven perdió toda esperanza, embestida por las olas y la lluvia, sin embargo, al amanecer del cuarto día, un barco apareció en la distancia y, poco más tarde, alguien nadó hasta la roca de Khyscira. Ella, la única vez que ha contado la historia, asegura que no vio a Sharel aquel día, sino más bien una aparición, enviada por los dioses para salvarla, conduciéndola al Greyash y ofreciéndole un hogar en su tripulación.
